Saltar al contenido

Adiestramiento canino: cómo educar a tu perro

Perro sentado y atento mirando un premio en la mano de su dueño

Educar a un perro es enseñarle qué quieres de él y premiarlo cuando lo hace. Funciona mejor con sesiones cortas, todos los días, y con una norma clara para toda la familia. Los gritos y los castigos no enseñan: asustan, y un perro asustado aprende peor. Abajo, cómo empezar y qué hacer con los seis problemas que más preocupan, desde el que ladra hasta el que se pone agresivo con otros perros.

¿Por dónde empiezo a educar a mi perro?

Por pocas órdenes y siempre las mismas: «siéntate», «quieto», «ven» y caminar sin tirar. Cada una se enseña igual: pides, esperas unos segundos, y en cuanto lo hace le das un premio pequeño y una palabra amable. Sesiones de cinco minutos, dos o tres veces al día, rinden más que una hora el domingo.

Tres normas ayudan en cualquier casa:

  • Que todos pidan lo mismo con las mismas palabras. Si uno deja subir al sofá y otro no, el perro no lo entiende.
  • Premiar justo cuando lo hace bien, no un minuto después.
  • Subir la dificultad poco a poco: primero en casa, luego en el jardín y luego en la calle, que distrae mucho más.

Y una cosa importante: la Ley 7/2023 de bienestar animal ya prohíbe usar collares de castigo. En la guía de la ley de bienestar animal tienes lo que exige hoy. Educar con premios no es solo lo más amable: es lo que la ley deja.

¿Qué hago si mi perro ladra mucho?

Primero, averigua cuándo ladra: cuando te vas, cuando suena el timbre, cuando ve a otro perro por la ventana, cuando quiere algo. Cada motivo pide una respuesta distinta.

Si ladra para pedirte algo, no se lo des mientras ladra; espera a que pare unos segundos y entonces lo atiendes. Si ladra al timbre, enséñale a ir a su cama y premiarlo allí. Si ladra al quedarse solo, puede ser ansiedad por separación, y eso no se arregla con riñas: empieza dejándolo solo unos minutos y alarga el tiempo poco a poco. Un perro que no ha salido a pasear ni ha jugado ladra más, así que revisa que gasta energía cada día.

Si no mejora o hay vecinos que se quejan, consulta con un educador.

¿Qué es un perro reactivo y qué hago?

Es el que se descontrola al ver otro perro, una bici o una persona: tira, ladra, se lanza. Casi nunca es mala educación; suele ser miedo o exceso de emoción.

Lo que ayuda es poner distancia. Busca la distancia a la que te mira y no explota, premia ahí que te mire a ti y ve acercándote en otros paseos, siempre sin pasar el punto en que se altera. Mientras tanto, un buen arnés antitirones y paseos por sitios tranquilos te dan control sin tirones. No lo obligues a «saludar»: forzar el encuentro suele empeorarlo.

¿Qué hago si mi cachorro muerde?

Es normal: a los cachorros les cambian los dientes y exploran con la boca. Lo que se enseña es qué se puede morder. Cuando te muerde, para el juego un momento, sin gritar, y ofrécele un juguete. Cuando muerde el juguete, sigue la diversión. Así aprende que morderte acaba el juego y morder el juguete lo alarga. Puedes ayudarte con juguetes para perros pensados para roer.

Evita jugar a pelear con las manos. Y no esperes que lo deje de un día para otro: lleva semanas.

¿Y si se hace pis en casa?

Primero, descarta que sea de salud: si un perro que ya controlaba empieza a hacérselo dentro, o orina mucho más de lo normal, ve al veterinario antes de pensar en educación. Una infección de orina o una enfermedad pueden ser la causa.

Si es un cachorro o uno recién llegado, saca al perro a menudo: al despertar, después de comer, después de jugar y antes de dormir. Premia en el sitio cuando haga fuera. Si se le escapa en casa, limpia sin regañar (castigarlo hace que se esconda para hacerlo) y usa un limpiador para olores de mascotas, porque si queda olor volverá al mismo sitio. Los accidentes de un cachorro pequeño son normales hasta que aprende a aguantar.

¿Qué hago si destroza todo?

Casi siempre es aburrimiento, falta de ejercicio o ansiedad al quedarse solo. Antes de salir, un paseo largo y algo con lo que entretenerse. Un juguete que se rellena de comida, como los de KONG, lo ocupa un buen rato. Y mientras aprende, no dejes a su alcance lo que no quieres perder.

Si solo destroza cuando estás fuera y además llora, ladra o se hace pis, puede ser ansiedad por separación y conviene consultar.

¿Y si se pone agresivo con otros perros?

Es el caso más delicado, y aquí no hay truco de internet que valga. Primero, veterinario: el dolor o una enfermedad pueden volver agresivo a un perro que no lo era. Si todo está bien de salud, busca un educador o un etólogo (especialista en conducta animal) que vea al perro en persona. Una pelea puede acabar en heridas serias, y tú eres responsable de lo que haga tu perro.

Mientras, evita las situaciones que lo disparan, usa correa corta en zonas con otros perros y no lo sueltes si no estás seguro de su respuesta. Si el perro pertenece a una raza considerada potencialmente peligrosa, mira lo que exige la guía de licencias.

¿Me conviene un educador o una app?

Depende del problema. Para órdenes básicas, paseo sin tirones y hábitos, una guía con ejercicios cortos para cada día basta a muchos dueños: la app Hundeo te va marcando un plan de entrenamiento desde el móvil. Para reactividad, miedo o agresividad, lo seguro es un profesional que trabaje con refuerzo positivo (premios, sin castigo) y que te pida ver al perro. Pregunta cómo trabaja antes de contratarlo: si habla de collares de castigo o de «dominar» al perro, busca otro.

20 % menos en tu plan

Para empezar con ejercicios sencillos que puedas repetir cada día

Prueba gratis 14 días la app de Hundeo, con ejercicios para educar a tu perro paso a paso, y si sigues, paga un 20 % menos con este código.

GUIAPERRUNA Probar gratis

Pulsa y el código se copia solo: pégalo al suscribirte y listo.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se empieza a educar a un perro?

Desde que llega a casa, a las pocas semanas. Con un cachorro, lo primero es la rutina de pis, el descanso y morder lo que toca. Las órdenes se enseñan en sesiones muy cortas. Un perro adulto también aprende a cualquier edad, solo que con más repeticiones si ya tiene malos hábitos.

¿Sirve castigar o dar un tirón de correa?

No. El castigo asusta y no enseña qué hacer en su lugar, y con collares de castigo ya incumples la ley. Es mejor premiar lo que quieres que repita y evitar las situaciones que lo descontrolan.

¿Cuánto tarda en aprender?

Depende del perro y de la constancia. Las órdenes sencillas pueden notarse en pocas semanas; los hábitos arraigados, como tirar de la correa o ladrar, llevan meses. Practicar todos los días pesa más que alargar las sesiones.

¿Qué hago si no consigo avanzar?

Anota cuándo ocurre el problema y pide ayuda a un educador antes de que se asiente. Cuanto más tiempo lleva el hábito, más cuesta quitarlo. Si hay miedo o agresividad, no esperes.

¿Hace falta algún curso para tener perro?

La ley de bienestar animal prevé un curso de formación para quien tenga un perro, pero todavía no se puede exigir porque falta el reglamento. Lo explicamos en la guía de la ley de bienestar animal.